Sònia Guerra es diputada socialista en el Congreso y secretaria de Políticas Feministas del PSC.
El martes Pedro Sánchez y Yolanda Díaz sellaban el acuerdo entre el PSOE y Sumar. Un acuerdo que sigue apostando por la justicia fiscal para la consecución del objetivo final: la justicia social. Esa fue la máxima de la legislatura anterior. Y esa continuará siendo la hoja de ruta de la actual.
Justicia para los que menos tienen, igualdad de oportunidades para todos y todas. O lo que es lo mismo: de cada cual, según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades. De eso y no de otra cosa trata la justicia fiscal. Porque si algo nos ha enseñado la pandemia o la guerra de Ucrania es que necesitamos Estados fuertes que garanticen que todos y todas podamos luchar con las mismas oportunidades ante potenciales crisis, sean éstas del tipo que sean. Y porque si algo nos han mostrado los pactos entre PP y VOX, otro de los virus del mundo moderno, es que mientras ellos gobiernan para unos pocos y abandonan a la mayoría social a su suerte (recortando en becas comedor, en sanidad o en recursos para luchar contra la violencia machista), otros y otras decidimos que precisamente esas políticas públicas van a ser nuestra prioridad, nuestra bandera. La bandera de la socialdemocracia.
Encarecer el despido, frenar los precios del alquiler, incrementar el parque de vivienda protegida o mantener la subvención al trasporte son sólo algunas de las medidas que impactarán positivamente en el bolsillo de los españoles y españolas con Pedro Sánchez de presidente.
Pero el pacto es mucho más ambicioso. Durante la legislatura pasada, el presidente del Gobierno asumió el reto de convertir nuestro modelo de bienestar familista (basado en el trabajo reproductivo y no remunerado de las mujeres), en un sistema de bienestar en el que el Estado se compromete, junto a hombres y mujeres, a invertir en el cuidado corresponsable de menores y mayores. Por ello, va a seguir apostando por medidas que permitan conciliar los tiempos laborales con los personales y familiares, como muestran las propuestas pactadas con Sumar para reducir en dos horas y media semanales la jornada laboral o la voluntad de ampliar los permisos de maternidad y paternidad hasta las 20 semanas.
En definitiva, 230 medidas que pretenden acabar con discriminaciones estructurales históricas basadas en el sexo y la clase social; 230 medidas pensadas para seguir mejorando la vida de la mayoría social de este país; 230 medidas que nos permitan mirar al futuro con esperanza e ilusión, conscientes de que juntos, juntas, somos más fuertes. Conscientes de que la fuerza de los y las demócratas es imparable. ¡Vamos a por todas!




