El 14 de abril pasado escribí un artículo titulado “En el combate por la historia”. Allí dije que iba a poner mis modestos esfuerzos para refutar las barbaridades, paridas y estupideces en general que se sueltan a diario en los mentideros de la derecha y de la extrema derecha, aunque la verdad es que poco se distinguen. Y esto de hoy va de reafirmar el compromiso.
El frente es amplio, políticos sin escrúpulos que no saben ni que existe la ética y que pervierten día tras día desde la oratoria, hasta los fundamentos de la democracia. Jueces que no dudan en pisotear lo que de digno queda cuando de una institución que tiene como meta la justicia, nada más y nada menos. Los superiores de esos jueces que miran para un lado, la derecha, y justifican esas cosas que cuando las ves en una película de juicios te echas las manos a la cabeza, consolado nada más porque es ficción (Matar a un ruiseñor, obra maestra)
Periodistas que deben de estar muy bien untados para ser parte de un engranaje de intoxicación. Si vuelvo al cine, me acuerdo de Redford y Hoffman en Todos los hombres del presidente, bregando contra los bulos de Nixon y buscando a mano en la biblioteca del Congreso pruebas que justificasen lo que día a día iban escribiendo. Hoy, unos imbéciles en la redacción confunden, o no confunden, ya no lo sé, el número de acciones con el valor de ellas y con eso una juez se pone a investigar cuando la inmediata sería ponerlos en la calle con una citación por denuncia falsa… Pero no.
Y después, la fiel infantería nutrida por individuos e individuas de escaso nivel intelectual que en otros tiempos no hubiesen dudado en vestir uniformes de falangistas para ser algo. Gentes que se piensan que una persona que viene en patera de un país africano les va a quitar el trabajo… Pues si les preocupa, vaya preparación y confianza en uno mismo tienen. Pero, como más vale ver Cuarto milenio”que leer algo…
Vuelvo al cine. En Patton, la primera secuencia es un discurso del general. Se me quedó grabada una frase: “vamos a matar a esos nazis por millares, vamos a arrancarles las entrañas y a engrasar con ellas las ruedas de nuestros tanques”. Por supuesto, no se trata de esto. Se trata de que en este punto hay que salir de una vez a dar la batalla, con el verbo, con la escritura, con la verdad, esa arma que se enfrenta al bulo; porque, como nos recordaba el ministro Torres citando a Mafalda, “la mentira es una arma de destrucción masiva que el ignorante propaga y el sabio combate”.
Ya se nota que no soy muy pío, pero hoy terminaré con un salmo (50:21) “Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos”.
Una oposición que no se dedica a su labor política, sino que anuncia, día sí y día también, que su objetivo y práctica es derribar al gobierno, no es oposición, es un grupo de golpistas con quinta columna en todos los lugares del Estado.
Eso de que no hay que ponerse a su nivel, de que no hay que entrar en el juego… Ponerlos delante y denunciar su miseria, exponer lo que hacen es honestidad, justicia; es, en pocas y grandes palabras, hacer el bien. Porque el mal nunca descansa y esto no es una película en la que un minuto antes de terminar tendremos un final feliz.




