Así ha calificado al PSOE, no uno de esos de la fachosfera, sino el que fuera presidente socialista de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla. Y no contento con eso, ha añadido “iletrados regidos por la voluntad torticera, desvergonzada y egocéntrica (de Pedro Sánchez)”.
Extraño virus este, que ataca a todos aquellos que en su día dirigieron partido e instituciones. Y añadiré: a veces con mano de hierro, haciendo uso de eso que yo no discutiré, porque creo que es necesaria en un partido de izquierdas, llamado disciplina de partido. Dentro todo lo que quieras, fuera una sola voz. ¿Y por qué? Porque no tenemos nada más que la voluntad y la fuerza de nuestra militancia. No tenemos bancos, ni jueces, ni patrióticos policías. No podemos decir eso de que “quién pueda hacer, que haga” y, por lo que parece, tampoco la clarividencia de la generación de la Transición que hoy juzga y sentencia desde el Olimpo.
Pues bien, no voy a dar la lista ya que todos los conocemos y hemos escuchado a estos puristas de no se sabe ya el qué. Pero sí que, con el respeto que me merece la edad, quisiera responder algunas cosas. Un respeto que se transforma en silencio cuando sin vergüenza dicen y escriben. Un silencio homenaje a lo que fueron. Un silencio de miles de militantes que ven a los que siguieron y apoyaron en la convicción de que eran lo mejor que le podía pasar a este país, que les defendieron con uñas y dientes cuando venían las cosas de costado. Un silencio del que, desgraciadamente, se aprovechan y no me pregunten para qué. Un silencio que es dignidad, porque nunca hablarán mal de su partido, del que en palabras de Salvador Allende, es su hogar, su escuela y su trinchera
A esos el señor Rodríguez de la Borbolla les llama “iletrados”. Si algo he aprendido durante estos años es a escuchar a mucha gente que. sin tener estudios, atesoran una sabiduría política fruto, entre otras cosas, de que se les impidió formarse, porque una dictadura brutal decidió por ellos. Pero claro, el señor Rodríguez de la Borbolla es muy letrado, muy leído y puede mirar por encima del hombro a toda esta militancia que deja arrastrar por el ronzal. Es decir, nos considera idiotas, no sé si por socialistas o por idiotas en sí, caldo de cultivo de voluntades torticeras y ególatras. Supongo que considera a la militancia de derechas digna de encomio y festejo, esa que afirman que proviene de familias vinculadas al estudio y, por lo tanto, no pierden el tiempo en otras cosas como los rojos.
Arribistas, dice que somos. Es decir, gentes que hemos progresado en la vida por medios rápidos y sin escrúpulos. Qué fácil es escribir. Me gustaría que fuera a cualquier agrupación de las suyas de Andalucía o del resto de España, que se llenarían para escucharle por respeto y les diga eso mismo. Y seguro le responderían, porque estarían en su casa. Y seguro que con educación, por respeto a lo que fue y representó. Personas a las que jamás he escuchado referirse al secretario general del partido en los términos en los que ellos lo hacen
Un socialista jamás dejaría que sus palabras o hechos fueran recogidos por la derecha como arma arrojadiza contra el partido. Vienen a mi memoria unas palabras de Raimon Obiols: “puedo ser socialista moderado, pero no soy moderadamente socialista”.




