Acabó otra semana de pleno en el Congreso y de verdad es una pregunta que resuena en mi cabeza: ¿de qué sirve votar al Partido Popular?
Lo digo desde el respeto a su votante, por supuesto. Pero en mi reflexión, pienso que deben de sentir decepción cuando, semana tras semana, independientemente del tema, los diputados y las diputadas del Partido Popular nunca están cuando sus ciudadanos y el país más los necesitan.
Esta semana votábamos el decreto de ayudas para proteger a las empresas y a los trabajadores tras los aranceles injustos anunciados por Estados Unidos. 14.000 millones de euros destinados a reorientar y relanzar la capacidad productiva de nuestro país. Y, como siempre, el decreto ha contado con el ‘no’ del PP y del señor Feijóo, sumido en su particular pelea con Vox por ver quién hace una oposición más destructiva y menos práctica para los intereses de los españoles.
La excusa, en esta ocasión, son las nucleares. ¿Qué tendrá que ver con Trump? ¿Qué tendrá que ver con una pequeña empresa, con un agricultor, que sufrirá unos aranceles abusivos? Y, sin embargo, Feijóo opta por bloquear la política útil, la política urgente, la política necesaria.
Respetado empresario o trabajador, votante del PP, quiero recordarte: siempre es un NO. Y dará igual cuando leas esto, y dará igual la crisis que sufra nuestro país. Fue un NO en el COVID, un NO en el volcán de La Palma, un NO para bajar la inflación de los precios, un NO para las ayudas de la DANA… Y ahora un NO en la guerra comercial.
Cada vez que el Gobierno de Pedro Sánchez impulsa medidas para la mayoría social, el PP dice no. Sin excepciones. Feijóo ha hecho de la crispación su única política, y del rechazo su única propuesta.
Es cierto que Feijóo está en la oposición, pero ¿no tienen los políticos responsabilidades políticas cuando están en la oposición? ¿No le importa a Feijóo poner en riesgo el bienestar de millones de ciudadanos?
La ciudadanía merece otro tipo de ejercicio de la política. Así lo entendemos los socialistas. Decía Carme Chacón que “si la gente con los ideales de mi familia hubiera bajado los brazos, este mundo no hubiera cambiado”. No podía tener más razón.
Son ya 146 años de historia del PSOE. Son 146 años en los que hombres y mujeres han trabajado mirando cualquier desafío a los ojos y con propuestas en las manos como respuesta a cada uno de ellos. Para que después, con nuestros votos, seamos capaces de afrontar esos retos y transformar la sociedad.
Siempre lo hemos hecho con un objetivo claro y sincero: proteger la vida de la gente y hacerlo adelantando por la izquierda. Porque a los y las socialistas nos mueve lo colectivo frente a lo individual. Nos mueve ayudar frente a abandonar.
Está claro que los gobiernos no eligen las crisis que deben gestionar. Ojalá no hubiera ninguna. Sin embargo, cuando llegan, los gobiernos sí eligen la manera de gestionarlas y salir de ellas. Y los datos económicos demuestran que las recetas socialdemócratas aplicadas por el Gobierno de Pedro Sánchez funcionan.
Piénsalo: ¿Para qué sirve votar ruido, política inútil, gritos, insultos? ¿Para qué te sirve en tu día, en tu trabajo o en tu casa? ¿Para nada? Pues si no te sirve para nada, ¿para qué sirve votar al Partido Popular?








