El Partido Popular (PP) ha rechazado apoyar una reforma para blindar el derecho al aborto en la Constitución, como propone el gobierno de España. No es de extrañar que, una vez más, cuando el PP tiene la oportunidad de ponerse del lado de las mujeres, dé un paso atrás.
En realidad, suele hacerlo sin problemas en toda medida que blinde derechos o avance en el progreso de los y las ciudadanas. A nadie le pareció extraño verles llevando al Constitucional el matrimonio homosexual o los permisos de paternidad. Curiosos adalides de la libertad, estos.
En un debate serio y profundo, como es el de garantizar un derecho, olvidan, más bien interesadamente, obvian que ¡ojo!, no está a debate el derecho en sí.
La interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es un servicio dentro de la cartera del Sistema Nacional de Salud y, como en cualquier otro, no existen registros de profesionales dispuestos a prestarlo. A nadie se le ocurre que un/a médico se negase a realizar una operación de cualquier otro tipo en base a creencias o reticencias morales.
Y eso es porque, una vez más, los derechos de las mujeres se sitúan en un rango de inferioridad frente a cualquier otro.
Pregunto en primera persona en el titular de este texto: ¿dónde están nuestros derechos? Feijóo ya lo ha aclarado. Según el líder del PP, su partido no considera que “el aborto sea un derecho fundamental”; sin embargo, asegura que todas las comunidades “cumplen la ley, garantizando el derecho al aborto a todas las mujeres que quieran abortar”. ¿En qué quedamos? No sé si hace falta remontarnos a los viajes a Londres de las mujeres de clase alta que “querían” abortar, o a las que, al no poder costearse un viaje, se jugaban la vida para conseguirlo. El juego a dos bandas y las monedas de dos caras son ya demasiado habituales en el PP, pero a Feijóo siempre se le hace cuesta arriba, y es normal… no es sencillo contradecir sin enfadar mucho a tu mayor oponente, que no es Sánchez, sino Ayuso, intentar quedar bien con tu electorado, procurar no parecer que estás obviando y ninguneando los derechos fundamentales de las mujeres y al mismo tiempo no ponerte en evidencia.
Pero mientras el foco está en las declaraciones y en los titulares, o en propuestas absurdas como la de no poner a los objetores, pero sí a los dispuestos maquillando de blancas las mismas listas negras, insisto: ¿dónde están los derechos de las mujeres?




