Las imágenes hablan por sí solas. Ya nada más se puede decir sobre el genocidio al que asistimos diariamente en directo. ¿Por qué me pongo a hacerlo? Por una foto que vi el otro día rebuscando aquí y allá. Y no es una foto de hoy, ni de ayer, incluso es una imagen que, de no estar sucediendo lo que sucede, seguramente hubiera pasado inadvertida. Son esas cosas que ocurren a veces, que tras mucho tiempo algo adquiere un nuevo sentido. Esto me llevó a buscar un texto que terminé encontrando y que reproduciré al final.
Como he dicho, la foto no es de hace poco, sino de 1946. Se trata de un barco de refugiados judíos que llegaba al puerto de Gaza. En la nave colgaba un cartel en el que se podía leer: “Los alemanes destruyeron nuestras familias y hogares. Por favor, no destruyan nuestras esperanzas”. Creo que no hace falta más comentarios, aunque sí quiero matizar que estoy hablando del gobierno israelí; aunque, como en toda democracia, hay una responsabilidad indirecta en los votantes y en los que les vuelvan a votar. Siempre hay tiempo de rectificar, aunque muchos gazatíes ya no lo verán.
Y el texto. Se trata de un fragmento de “Si esto es un hombre” de Primo Levi, en el que describió su paso por Auschwitz. El escritor italiano escribe «Así murió Emilia, que tenía tres años», porque «a los alemanes les parecía clara la necesidad histórica de mandar a la muerte a los niños de los judíos» Cambien dos palabras, “alemanes” por “gobierno israelí” y “judíos” por “gazatíes”.
La historia no se repite, aunque haya quien se empeñe en que así sea, pero siempre rima.
Hoy llego hasta aquí. Las dos fuentes descritas hablan por sí solas








