Luís Miguel Guerra es novelista, historiador, profesor y secretario de Formación del PSC de Barcelona. También es miembro del Comité de Redacción de l’Endavant!
No es la primera vez que hago de apoderado, llevo en esto tiempo y siempre hay algo que te llama la atención o crees reconocer. Así que esto no va de análisis electoral, todos tenemos el nuestro, sino de experiencia acumulada y las cuestiones que surgieron el otro día.
Reconozco que estar en un territorio ganador es gratificante y te quita mucha presión. Eso permite establecer premisas nada científicas, pero que tampoco son erróneas. La primera, tras muchos años, es que las personas que te saludan o sonríen al verte te votan en un porcentaje muy alto, y todo porque ven el distintivo del PSC. Una especie de alegría de grupo, de coincidencia desde el anonimato. Y la segunda, la contraria, que tampoco es nada científica, pero viene a coincidir cuando por la noche ves el porcentaje de voto.
Esta eran especiales, todo el mundo lo sabe y quiero relatar tres cosas que pueden ser indicativo de algo o no. La primera, un matrimonio mayor y la conversación entre ellos fue: “Estos son los que nos ayudan, ahora hay que ayudarles a ellos”. Y cogieron las papeletas del PSC.
La segunda, cuando la responsable de la administración me dijo que habíamos sacado buen resultado, pero mejor hubiera sido si hubiéramos respetado a las mujeres no aprobando la ley “trans”. Y que si volvíamos a gobernar no diéramos “Igualdad”. La discusión y el desencuentro sigue ahí.
Y la tercera, la idea de que VOX domina el mundo de los jóvenes porque usa las redes. No es cierto. Hay quien vota a VOX y quién no. Una persona joven, como todo el mundo, está sujeta a entorno e influencias y, sobre todo, piensa y entiende. No toda la juventud es carne de extremismos, los resultados electorales lo avalan. Quizás haya más causas que antes, pero la mayoría son de izquierdas, como ha sido toda la vida porque las grandes causas son de izquierdas ¿o alguien lo duda?




