Hubo un tiempo en que la derecha tradicional europea pareció redimirse de sus pecados y rendirse a la democracia, el pacto y la alternancia pacífica en el poder, incluso llegar a pensar que lo del estado bienestar tenía sus ventajas.
Le costó tras mantener sus raíces agrarias y nobles transformadas en financieras, industriales y burguesas con la idea patrimonial del poder sustentada en el sufragio censitario y elevando los preceptos del liberalismo a los altares, libertad individual y demás. Porque libertad no es participar en el poder, sino que las instituciones protejan y garanticen el disfrute de los bienes propios. Eso de la democracia, la participación de todos en la toma de decisiones, en fin, vamos a dejarlo…
Se amparó primero en la hegemonía de la tradición del poder, aunque la Iglesia le había salido contestona, pero enseguida se pusieron de acuerdo. Frente al movimiento obrero y sufragista, se defendió como gato panza arriba. Tras la Primera Guerra Mundial, pensó que la alianza con esos nuevos fascistas protegería sus derechos y metería en vereda a esos rojos. Tras la Segunda Guerra y ante el fiasco de su elección se puso de perfil y tuvo que acercarse a la socialdemocracia y la cosa parecía tirar hasta que de nuevo, los cantos de sirena del ultracapitalismo (la cabra tira al monte) les hiciera volverse hacia el liberalismo primigenio y resulta que hoy, ya no le hacen ascos a juntarse con los herederos del fascismo. La historia no se repite, pero rima.
El tiempo de los aliados ha pasado, la coalición que derrotó a los imperios y al fascismo no existe. Estados Unidos no solo se va, sino que envía un emisario para decir que todos los males provienen de suelo europeo. De Gran Bretaña nada se sabe, y Francia, dirigida napoleónicamente, quiere resistir. Las nubes por el este son cada vez más oscuras, no solo por Rusia y China, sino que el virus fascista se va introduciendo sin pausa en países como Hungría o Austria…
Hubo un tiempo (allá por 1938) en que se pensó que cediendo al chantaje se evitaría una guerra. El chantaje se produjo, la guerra llegó y después “yo no he sido”. Hubo un tiempo en que las democracias abandonaron a las democracias. Hubo un tiempo en que mantener una hegemonía sacrificó lo mejor de la juventud mundial. Hubo un tiempo.




