Así comienza uno de los himnos falangistas en la que aparece también el estribillo “la España grande y libre que soñaba José Antonio”.
El 12 de octubre tuvieron lugar dos actos. El primero fue una concentración de falangistas brazo en alto cantando el “Cara al sol” y con banderas preconstitucionales. El segundo, la performance”que montó Abascal en la plaza Colón para no ir al desfile y no tener que compartir espacio con Pedro Sánchez y su gobierno, aunque es más que evidente que tampoco le apetecía estar cerca del rey tras el discurso sobre Gaza. En su lógica, el monarca ha abrazado el rojerío, sin duda de nuevo un buen Adán empujado a la perdición por Eva, la reina.
Pero más allá de este comentario entre actualidad e historia sagrada, lo preocupante fue la gran presencia de jóvenes, varones en su mayoría, jaleando al líder y fotografiándose con él. En otro lugar, Alvise reunía a cinco mil personas en la presentación a la candidatura a la presidencia del gobierno, también jóvenes.
Y me pregunto ¿dónde está el fallo? Parece que no existe la memoria o que es algo que para esta gente no debe existir, porque esta gente piensa que lo que ocurrió en este país fue bueno y un pasado idílico donde un anciano paternal protegía a la patria de sus enemigos… Un peligro porque no vale decir que se trata de minorías. Cuando Falange comenzó a funcionar era una minoría que ni obtuvo escaño en el Congreso, después… No sé si es la escuela, en la que ya he dicho muchas veces que falta una formación contundente en ciudadanía y política, las redes, las familias, los voceros sin escrúpulos…
La mezcla es explosiva. Chavales y no tan chavales repitiendo los rituales fascistas, personajes sin escrúpulos dispuestos a lo que sea con tal de conseguir sus intereses que cristalizan en políticas que, sin ningún rubor, son abiertamente autoritarias. Actitudes donde la violencia comienza a ser un valor.
Una minoría, dicen. Todo comienza por una minoría y cuando ya no hay remedio, nos preguntamos cómo pudo suceder.
Durante mucho tiempo a nadie se le hubiera ocurrido decir que era falangista. Hoy se pasean y se exhiben sin pudor hablando de la España grande y libre cuando, en realidad, nos pueden llevar, de nuevo, a los episodios más oscuros de nuestra historia.
Avisados estamos.




