La semana pasada utilicé el cine para comentar lo sucedido con la escandalosa decisión del Tribunal Supremo. Y aunque el título recuerde la magnífica e inolvidable película de George Roy Hill con Newman y Redford, no tiene nada que ver.
Estos días he estado pensando en otros ejemplos como aquel Yo acuso de Zola, El proceso de Kafka u otra película, Caballero sin espada. Pero la verdad es que todo el mundo ha dicho ya de todo sobre la cuestión y, curiosamente, nadie ha salido a justificar racionalmente lo perpetrado. Salvo, evidentemente, los Tellado, Ayuso, Feijóo, que consideran a los jueces, conservadores por supuesto (aunque lo más correcto sería llamarles abiertamente peperos), seres de luz que son capaces de ver la verdad sin prueba ninguna.
Así que hoy voy a ir por otro lado, ya que creo que con el asunto de si son “tics” franquistas y hacerlo coincidir casualmente con el 20N. Como estoy seguro de que no dan puntada sin hilo, creo que tratan de poner un árbol que no deje ver el bosque. Y es el golpe que se está perpetrando. Y me reafirmo al escuchar a un tipo tan pusilánime como Tellado negarlo con contundencia. Conclusión: hay un golpe en marcha. Y este juicio ha sido un perfecto escaparate. Policías dispuestos a manipular y retorcer lo que sea, unos jueces guiados ciegamente por la ideología que no dudan en hacer lo que han hecho. Y medios de comunicación afines, además de querer liquidar a aquellos que no cumplen con las normas dictadas desde donde compete, y donde mentir, calumniar e insinuar cotiza al alza, mientras la verdad es golpeada sin piedad por los que deberían protegerla y garantizarla. Blanco y en botella: golpismo.
Y sin que sirva de precedente, le voy a dar la razón a Ayuso cuando habla de dictadura. Sí, señora, solo en una dictadura se puede dar una sentencia así.








