L'Endavant. Altaveu dels i les socialistes de Catalunya

La habitación cerrada

La habitación cerrada
  • Luís Miguel Guerra

    Profesor, historiador y novelista. Miembro del Comité de Redacción de l'Endavant!

Las redes sociales pueden ser nido de dislates y barbaridades, nicho de crédulos y mina para manipuladores. Pero también nos ofrecen la posibilidad de poder escuchar a los que saben. Otra cosa es quién puede más, un “youtuber” veinteañero vomitando su ignorancia a miles de suscriptores o una conferencia de una hora de Ángel Gabilondo.

En una de estas últimas, se las recomiendo todas, el ponente dijo que las palabras tenían poder, podían hacer daño o hacer el bien. Y así es, y los totalitarismos se dieron cuenta de ellos allá por la segunda década del siglo XX. Quien domina el lenguaje domina la sociedad (otra recomendación, el libro de Klemperer sobre el lenguaje en el Tercer Reich). Una batalla, esta del lenguaje, a la que la izquierda consideró escaramuza y la lleva perdiendo hace mucho tiempo.

Asistimos al intento de llevar la cuestión de Gaza a lo lingüístico. Genocidio o no genocidio. ¿Qué dicen los negacionistas? Para empezar, los voceros apesebrados de derecha y extrema derecha dicen que nadie del PP niega que es una atrocidad lo que está sucediendo. Y todo porque Feijóo, haciendo equilibrios, ha dicho en el Congreso que es inasumible lo que sucede en la Franja. Falso (otra de las tácticas). No hay más que tirar de declaraciones de todo el PP de Madrid encabezado por Díaz Ayuso y Sarajevo, hasta negando los números. Y, por supuesto, la irrupción del señor oscuro, Aznar acompañado de personajes como Tellado, Gamarra, Aguirre, o el ínclito Granado y su “gentuza” (y otro día iré con lo de Felipe). La lista es larga, es decir, una pseudo explicación frente a aseveraciones claras y sin dobles. Pero según los voceros “todo el PP condena”.

Luego sacan a los que desde el fingido equilibrio y sosiego, como Margallo, individuo que dice auténticas barbaridades, pero manteniendo el tono de superioridad intelectual y sosiego que da el respeto a las canas, cuando la mayoría de las veces son idioteces con carga de profundidad, quieren llevar la conversación a lo técnico, más allá del bien y del mal, que diría Nietzsche. Y nos dice que, en términos jurídicos, no se le puede considerar genocidio hasta que se cumplan unos requisitos para tal afirmación y que solo el Tribunal Penal Internacional puede calificarlo como tal.

Y mientras, las imágenes valen más que mil palabras. Díganles a esas criaturas o a cualquier gazatí que han de agradecer que no mueren víctimas de un genocidio sino de una guerra. Otra falacia lingüística. No es una guerra. ¿Dónde están los feroces soldados de Hamás respondiendo al fuego israelí? Porque, otra negación de los voceros, esa organización fue un invento de Israel para terminar con la OLP (a declaraciones de sionistas me remito).

Y todo esto para dominar la opinión pública se trata de hacer afirmaciones para que situaciones que nos parecían del todo punto inaceptables en una democracia comiencen a parecer normales. Es lo que algunos llaman “habitación cerrada”. El mal olor en un habitáculo sin ventilación al cabo del tiempo se asume como normal e incluso se dejan de percibir.  El resultado esperado, anestesiar a la sociedad.

Esta batalla es dura porque la izquierda nunca le ha dado importancia. Llamémosles a las cosas por su nombre, porque, como dice Gabilondo, las palabras duelen y sanan. Es un genocidio y los dirigentes sionistas lo niegan porque esa palabra conduce a imágenes que ellos no quieren que se equiparen, las de su pueblo hace 80 años. Países como Alemania y otros donde el colaboracionismo fue moneda habitual, tienen complejo de culpa y sabedores de la respuesta inmediata. Estados Unidos porque como dijo aquel, unos cuantos muertos no están por encima del derecho a tener armas (y utilizarlas). Y para la derecha y extrema derecha española, porque, además de las simpatías y negocios, no pueden coincidir ni un milímetro con el gobierno de Pedro Sánchez.

Y no es cuestión baladí, porque una de las consecuencias es el declive gradual de la democracia y el triunfo de los energúmenos que nos rodean.

Hablemos con propiedad y base sólida, tengamos audacia y resistamos porque la ventana de la habitación está atrancada y se resiste a ser abierta.

Més temes relacionats

Últimes novetats de l'Endavant!

Un de cada cinc

Un de cada cinc

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66050"]
(Muntanya avall)/ Guerra Rússia contra Ucraïna, corrupció inclosa

(Muntanya avall)/ Guerra Rússia contra Ucraïna, corrupció inclosa

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66018"]
(Pensar es resistir)/ Estoy podrido

(Pensar es resistir)/ Estoy podrido

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66014"]
Global Progressive Mobilisation… ¿y ahora qué?

Global Progressive Mobilisation… ¿y ahora qué?

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66025"]
Sant Jordi, la Festa de les Roses i els llibres a Catalunya

Sant Jordi, la Festa de les Roses i els llibres a Catalunya

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66031"]
Pedro Sánchez en el European Pulse Forum

Pedro Sánchez en el European Pulse Forum

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66005"]
La Ciudad de los Sueños contra la Internacional de las Tinieblas

La Ciudad de los Sueños contra la Internacional de las Tinieblas

[ccc_my_favorite_select_button post_id="66002"]
Decàleg per a una agenda progressista global

Decàleg per a una agenda progressista global

[ccc_my_favorite_select_button post_id="65958"]