Un autor no es el más indicado para hacer una reseña de su obra ya que es parte no sólo interesada, sino muy interesada. Así que como Endavant me lo ha pedido os explicaré algo de la que es mi cuarta novela, tras “La peste negra”, “La ruta perdida” y “Annual”.
“La tabernera de Flandes” se llama. Ambientada en 1643 durante la guerra de los Treinta años, es la historia de unos personajes y de una batalla, la de Rocroi, la que dicen marcó el fin de la hegemonía de la corona de España y el comienzo del auge de Francia como superpotencia europea.
No se trata de explicar porque vale la pena leerla, qué puedo decir yo… Es una novela en la que he querido recuperar el espíritu de aventuras de aquellas tardes de sábado delante de una tele de cuernos, en glorioso blanco y negro, viendo películas de Errol Flynn, John Wayne y tantos otros. Los de mi edad lo entenderán. Y también, la cabra tira al monte, que al terminar sepamos más de aquella época y sus gentes. Lo de ser maestro marca ineludiblemente.
Y además de ser educador, también soy historiador, así que no hay dato que no haya sido comprobado y huyendo del presentismo he tratado que al terminar, el lector distinga perfectamente lo que es ficción de lo que es el dato histórico. Incluso voy un poco más allá y propongo una nueva lectura del resultado de la batalla, basado en datos historiográficos. Siempre sin a apriorismos, invenciones o intereses espurios y patrioteros. Lo que si encontrareis son todos los ingredientes que espera en una novela de este género.
Narración e imaginación. Dos elementos en la frontera de la historia y la novela. Sin una buena explicación, el relato deja de leerse y sin imaginación nunca podrá haber historia.
Capitanes de los tercios, soldados, campesinos y una tabernera, Marie. Espero que os guste y poder intercambiar opiniones sobre ella.




