Hace unos días asistí a un curso de verano de una universidad. Cuando vas a estas cosas es porque, lógicamente, interesa el tema y por la calidad de los ponentes. Por lo tanto, se va a escuchar, aprender y, si es necesario, realizar alguna pregunta.
Hasta aquí todo bien; sin embargo, había una persona cuyas intervenciones consistían en negar todo lo dicho acusando de manipulación a los ponentes con lindezas tales como decir que el socialismo es el origen de todos los autoritarismos, mezclándolo una y otra vez con el nacionalsocialismo, en un acto de confusión aberrante, o que el voto femenino de la Constitución republicana de 1931 fue cosa de la derecha. Que la sanidad pública la puso Franco. En la charla sobre cambio climático, ya pueden imaginar, timo climático, China culpable. Y no te digo ya cuando salían temas de género, todo acompañado de gestos y risas. Es decir, el repertorio completo de, podría decir argumentos, pero utilizaré la palabra correcta, idioteces, de la extrema derecha.
En la última sesión, mesa redonda de clausura, uno de los ponentes dijo que era preocupante el porcentaje de jóvenes que votaban a la extrema derecha. En ese momento el individuo se giró y masculló un ¡viva Vox! En un acto académico, la universidad, el lugar donde impera la ciencia y la razón… Viene a mi memoria el episodio de Millán-Astray y Unamuno en la universidad de Salamanca.
Igual es una anécdota, un francotirador con ganas de dar la nota. Pero quizás se trate de algo más. Sabida es la táctica de esta gente de tratar de controlar toda la sociedad en lo público y lo privado. No tengo datos, pero si alguien puede aportar una experiencia similar, es que nos encontramos ante un verdadero peligro organizado. Porque están muy, pero que muy aleccionados, en lo que han de decir y cómo han de proceder, esa manera zafia de intentar no dejar hablar, convirtiendo la anormalidad en normalidad y poniendo en pie de igualdad el argumento sobre si la tierra es redonda o plana. Y todo ello sin vergüenza ninguna, sin el menor atisbo de duda ante lo que alguien que sabe de lo que habla te diga. Incluso de ciencia.
Los ponentes hicieron lo que se suele hacer, no contestar o hacerlo breve y educadamente con un simple “no nos vamos a poner de acuerdo”. Con sus caras era suficiente. Pero me temo que estos no se detienen con carantoñas y que lo de poner pie en pared es necesario para que no nos tengamos que arrepentir algún día.
Albert Camus escribió: “Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa”. Tenemos la razón, tenemos coraje y debemos formarnos porque hay que enfrentarse a esta gente. No vale que digamos que ya pasará, que cuanto menos ruido se haga, mejor. Muchas sedes socialistas están siendo vandalizadas; los socialistas, con su secretario general a la cabeza, estigmatizados. Hace poco hemos oído cómo se persigue a inmigrantes y abiertamente se calumnia en medios de prensa.
Decía el presidente Salvador Allende que el partido es “hogar, escuela y trinchera”. No basta con la voluntad, si queremos enfrentarnos a la fiera hay que formarse en cómo desmontarles, desmoralizarles y que vuela a dar vergüenza la palabra “facha”. Podemos ser socialistas de corazón, pero también lo hemos de ser de acción y no basta tampoco con eso tan necesario, es cierto, de que hay que explicar lo que hacemos. Hay que formarse, y el partido es esa escuela, porque Salvador Allende continuaba diciendo que el partido era “donde todos entregamos algo y recibimos mucho”.
Compañeros y compañeras, entreguemos algo de nuestro tiempo, formémonos porque no podemos permitir que la sociedad caiga en manos de esa gente, porque ellos actúan y nosotros pensamos que con la razón basta como si fuera una película de buenos y malos y ya hemos citado a Camus. Fue Mary Shelley quien dijo que “Para ser de izquierdas hay que leer y pensar mucho. Para ser de derechas basta con estar orgulloso de tu propia ignorancia”. Algo que, como dijo Luther King, “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia y la estupidez consciente”.
El partido tiene oferta formativa, compañeros y compañeras dispuestos a ir por las agrupaciones, a montar peticiones en función de las necesidades, tenemos postgrados universitarios. Lo que hay frente a nosotros es muy poderoso, pero podemos plantar cara y salir airosos.
Ya sabemos por la historia lo que significa su “victoria”. Que no suceda nunca más.




