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Los socialistas ante las elecciones generales de 1907

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

Las elecciones generales del 21 de abril de 1907 tuvieron su relevancia porque se convocaron a raíz de la larga crisis generada estando los liberales en el Gobierno por la aprobación de la Ley de Jurisdicciones por parte de Segismundo Moret. Pero, además, fueron las primeras en las que se aplicó una nueva legislación electoral, la famosa Ley de 1907, elaborada por el Gobierno conservador de Antonio Maura. En las elecciones, siguiendo el juego electoral propio de la Restauración, a pesar de los cambios, ganarían los conservadores de Maura, que eran quienes habían convocado los comicios.

Pues bien, en este artículo rescatamos los llamamientos socialistas ante la convocatoria electoral, ya que nos permite conocer los objetivos que se tenían en este tipo de comicios, recordando, por otro lado, que ya hemos estudiado el análisis que hizo el PSOE sobre la llamada del rey para que Maura se hiciera cargo del Gobierno, y que publicamos en este mismo medio. Debemos recordar que las elecciones se convocaban para “legitimar” los cambios de Gobierno según los parámetros del turnismo político de la Restauración.

Pues bien, con el título de “A trabajar de firme” el periódico El Socialista realizaba un llamamiento a los militantes y a los obreros a votar. Este llamamiento se publicó en el número del 5 de abril, por lo que restaban nada más que dos semanas y dos días para la jornada electoral, un breve plazo en el que había que trabajar “con ardor, con decisión, con empeño” sin desperdiciar ni un solo momento.

Había que sumar votos de obreros conscientes. Cuantos más votos se lograsen, cuantos más ciudadanos votasen las candidaturas socialistas, más crecería la fuerza y la importancia del socialismo español. No olvidemos que todavía el PSOE se presentaba solo a las elecciones, y que aún faltaba un poco para la creación de la Conjunción Republicano-Socialista, a raíz del inmenso escándalo que se formó por la represión de la Semana Trágica, y que provocaría la caída, precisamente, de Maura.

Se reconocía que la lucha no iba a ser fácil, que aparecerían muchos inconvenientes, y se anunciaba que la acción se desarrollaría en un ambiente pestilente, pero por eso sería más meritoria la labor.

Se era consciente, por lo tanto, de las triquiñuelas propias de las elecciones del sistema de la Restauración, es decir, sobornos, atropellos y trampas, pero era el momento del optimismo electoral porque se aludía a la “intervención resuelta de los buenos”, capaces de purificar algo el clima de corrupción electoral y para disminuir la influencia de los “trapaceros, de los descocados y de las autoridades que faltan a su deber”.

El último párrafo era una apelación directa a los socialistas para convencer a los compañeros de la necesidad de votar, pero no sólo había que conseguir que votasen muchos trabajadores, sino también había que permanecer en los colegios electorales para impedir los habituales escándalos.

En el siguiente número del periódico se hizo un segundo llamamiento en el que se explicaba qué significaba votar a los socialistas:

“La candidatura socialista representa la purificación del sufragio.

La candidatura socialista representa la oposición a todo lo caduco, a todo lo reaccionario, a todo lo corrompido, a todo cuanto haya encaminado a mantener nuestro pueblo en el atraso en que vive.

La candidatura socialista representa la intransigencia a todo lo que huela a régimen burgués.

La candidatura socialista representa el odio a todos los farsantes políticos, sean blancos, azules o rojos.

La candidatura socialista representa la instrucción y educación de la clase trabajadora.

La candidatura socialista representa el mejoramiento material de los proletarios.

La candidatura socialista representa la guerra al clero, a la justicia burguesa y a las instituciones armadas que defienden los privilegios de la casta explotadora. La candidatura socialista la lucha a muerte, sin cuartel, contra la clase que vive a costa de todos los trabajadores, lo mismo los manuales que los intelectuales. La candidatura socialista representa, en fin, el mejoramiento físico y moral de los abatidos obreros, la purificación de las costumbres políticas en nuestro país, el incremento de su riqueza, la unión inquebrantable de los que en el son explotados y oprimidos, la emancipación de todos los hombres.”

Y por todo ello, se pedía que los trabajadores votasen la candidatura socialista.

Por fin, en el último número antes de las elecciones se hizo el tercer llamamiento electoral desde las páginas de El Socialista. Votar la candidatura socialista en las elecciones del domingo era un deber para los obreros conscientes (socialistas), como era un deber movilizar a los amigos y compañeros de trabajo a hacerlo. El tercer deber era el de la vigilancia electoral, evitando que votasen los que no tienen derecho a hacerlo, impidiendo que los presidentes echasen en las urnas candidaturas llevadas por ellos y, por fin teniendo cuidado con el escrutinio.

Era muy importante, además, la presencia en las calles desde antes de constituirse los colegios hasta que se terminase la elección. Esa presencia era considerada fundamental para dar visibilidad a los socialistas, y para poder luchar contra los fraudes, un objetivo fundamental para el PSOE.

Hemos consultado los números 1100, 1101 y 1102 de El Socialista. Por otro lado, para conocer la estrategia política socialista contamos con el libro de Santos Juliá, Los socialistas en la política española, 1879-1982, Taurus (1997). El artículo citado se publicó en El Obrero con el título, “Los socialistas y la llegada de Maura al Gobierno en 1907”, en octubre de 2018.

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