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Los socialistas y el problema de la vivienda en Madrid en el otoño de 1919

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

En un anterior artículo estudiamos las opiniones de Julián Besteiro en el otoño de 1919 sobre el problema de la vivienda, incidiendo en la cuestión de la especulación urbana. También aludíamos a cómo a través del periódico El Socialista podíamos conocer algunas movilizaciones de inquilinos sobre las subidas de alquileres, siendo la de Sevilla una de las más destacadas. Pues bien, el mismo periódico insertó un editorial el 27 de octubre de ese año sobre el problema de los alquileres en Madrid, que comentamos en esta pieza.

El artículo comenzaba afirmando que el problema de la vivienda era uno de los que más debían inquietar a los madrileños. Madrid estaba lleno de “cuchitriles infectos, nauseabundos y hórridos”, propiedad de los que el periódico llamaba “malhechores del bien”, que salían a la calle para postular a favor de los tuberculosos, pero obviando que la enfermedad la habían contraído en esas infectas viviendas, sin aire, sin agua y sin sol, y sobre las que sacaban grandes beneficios por los alquileres.

El artículo también aludía a la indefensión del vecindario en relación con las autoridades municipales, entretenidas en crear monopolios y, por lo tanto, sin actuar, permitiendo que se habiten casas ruinosas y desprovistas de las más elementales condiciones de higiene, provocando una alta mortalidad infantil.

A esta situación de insalubridad se unía otra también muy grave, y que tenía referencia a la carestía de los alquileres, con subidas del 100% mientras las subidas salariales estaban siendo muy escasas, y los precios de las subsistencias subían también.

En ese artículo se explicaba que la causa de la carestía de las viviendas provenía de la escasez de las mismas en Madrid, no aludiendo, como lo hiciera Besteiro a la especulación. Esa escasez se asociaba a la fuerte inmigración, provocada por la crisis económica, y porque en Madrid los salarios eran más altos que en provincias. Curiosamente, también se aludía a la demolición de manzanas enteras para abrir nuevas vías, y que afectaba a vecindarios de condición humilde. En este sentido, debemos recordar que la construcción de la Gran Vía, la principal obra urbanística de la época, había comenzado en 1910, y que supuso la demolición de casi trescientas casas.

El aumento de la demanda de viviendas estimularía, por lo tanto, la “codicia” de los caseros y administradores de fincas, imponiendo condiciones muy duras y fuertes fianzas.

Por fin, se recordaba que el 1 de noviembre, es decir, en una fecha inminente, se iban a subir los alquileres en Madrid.

El periódico socialista llamaba la rebeldía, a que los inquilinos se negasen a pagar dicho aumento, y poniendo en práctica cuantos recursos requiriesen las circunstancias. Se veía con buenos ojos la asociación de los inquilinos con el objetivo de resistir y defenderse de los caseros. El socialismo siempre defendió como un valor supremo la organización. Es más, se confiaba más en la organización que en el sistema de tasas aplicado a los alquileres, poniendo como ejemplo el fracaso provocado en las subsistencias. En estas dos cuestiones sí había coincidencia con lo defendido por Besteiro, ya que en la conferencia que estudiamos, y que se pronunció días después de la publicación de este artículo, defendió la necesidad de organizarse y criticó la tasa.

El artículo recordaba cómo podía servir el ejemplo de Sevilla donde los vecinos organizados había sabido defender sus intereses frente a la rapacidad de los caseros.

Hemos consultado el número 3.729 de El Socialista. También podemos consultar el artículo de este autor sobre la conferencia de Besteiro en este medio de El Obrero (octubre de 2019).

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