Endavant! 1945 | Hemeroteca

La visión de la profesora Enriqueta de Palma de la Escuela Obrera Socialista de Madrid (1929)

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

A finales de enero de 1929 se ponía en marcha la Escuela Obrera Socialista en la Casa del Pueblo, en la secretaría que la Sociedad de Albañiles “El Trabajo” tenía en la misma. Se impartían cuatro asignaturas, a saber, Nociones preliminares por Felipe A. Cabezas, Prácticas sindicales impartida por Trifón Gómez, Legislación Social por Lucio Martín Gil, y Francés por Enriqueta de Palma.

Al parecer, el problema de esta iniciativa educativa residió en que no tenía un local fijo y, por lo tanto, tampoco una regularidad en el horario, lo que hizo que la asistencia al curso disminuyera, sin olvidar que muchos matriculados también se desanimaron y se marcharon porque solamente habían terminado los estudios más elementales. Eso hizo que se estimase en la Memoria final que había que potenciar la asignatura de Nociones Preliminares y una educación básica.

Pues bien, en este trabajo queremos acercarnos a la profesora de Francés, Enriqueta de Palma al terminar el primer curso, a través de la entrevista que el realizó José López Guzmán en El Socialista, a cuya redacción perteneció. La opinión de la profesora matiza, en parte, lo que la historiografía nos cuenta sobre los problemas de la Escuela y, por lo tanto, enriquece nuestro conocimiento sobre la misma. Además, proponía soluciones.

López Guzmán comenzaba su entrevista señalando que el entusiasmo de la profesora por la Escuela era extraordinario, ya que consideraba que era un precedente para lo que tendría que hacer la futura Fundación Pablo Iglesias con el fin de que salieran buenos militantes.

La profesora achacaba que no hubiera mucha asistencia porque los alumnos estaban “abrumados de cargos en las organizaciones”, por lo que no podían acudir con la asiduidad necesaria. Las organizaciones obreras debían estudiar esta cuestión, siempre según su opinión, porque de la formación de sus miembros dependía el progreso de las mismas. Con un poco de interés se conseguiría el objetivo. Bastaría con que las organizaciones obreras acordaran la obligatoriedad de asistir como alumnos oficiales, aquellos que sus obligaciones les permitieran ir a la Escuela. En unos pocos años se conseguiría tener un plantel de “camaradas aptos y capaces”. La asistencia a la Escuela de estos alumnos debía ser considerada como un deber a cumplir por el militante, castigándose incluso la falta injustificada.

Por otro lado, estaba la cuestión material al confirmar, como sabemos, que no había local fijo para las clases, y eso desanimaba a los alumnos. La Escuela necesitaba amplitud y comodidad, esperando que cuando acabasen las obras en la Casa del Pueblo se contara con un local adecuado.

También se quejaba de la falta de dotación económica. Las organizaciones obreras no habían apreciado aún la importancia de la obra que se estaba realizando. Los compañeros tenían que colaborar para sostener este esfuerzo educativo. Pero, también es cierto que los profesores, y ella misma no consideraban un sacrificio su trabajo, a pesar de que, presumimos que o cobraban muy poco o nada. Es interesante comprobar que esta crítica en relación con el sindicato también se daría, pero con más dureza, por parte del Grupo de Prensa de la Juventud Socialista Madrileña en una nota que publicaría sobre la frialdad con la que había sido acogida la Escuela por parte de la mayoría de las organizaciones obreras.

La profesora de Francés era, como decíamos al principio, optimista. Francisco Luis de Martín señala que el primer año fue de ensayo, que las dificultades continuaron, pero que, con todos sus defectos, la Escuela había llenado un gran vacío.

Sobre la escuela hay que acudir al libro de Francisco Luis de Martín, La cultura socialista en España, 1923-1930, Salamanca, 1993, páginas 153 y ss., que hemos consultado para este artículo. Sobre el entrevistador se puede acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Como fuente hemos empleado el número 6371 de El Socialista de 11 de julio de 1929.

Banner 468 x 60 px