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Manuel Cordero y los abastos en el Madrid de la Segunda República

  • Per Eduardo Montagut
  • Publicat a Història

Los socialistas, junto con los republicanos progresistas, realizaron un enorme esfuerzo en muchos municipios en la Segunda República. En este artículo nos centramos en un caso concreto, ilustrativo de lo que expresamos, sobre la política de abastos que defendía Manuel Cordero para el caso madrileño, explicada en una conferencia celebrada en la Casa del Pueblo el 3 de junio de 1932. Recordemos que, entre las muchas responsabilidades públicas que desempeñó, como ser diputado en las Cortes republicanas, además de las propias en la UGT, destacándose en el sector panadero que más conocía por ser su oficio; y en el PSOE fue elegido concejal en Madrid en las elecciones de 1919, cargo que desempeñó hasta el año 1923, siendo teniente de alcalde por los distritos de Hospital y Latina, además de ser vocal obrero en la Junta Especial de Abastos de Carnes, para ser de nuevo elegido concejal madrileño en 1931. En conclusión, era uno de los mayores expertos socialistas en materia de abastos. La conferencia se inscribía en un ciclo que la Casa del Pueblo organizó para publicitar la labor de los socialistas en el Consistorio madrileño, en un momento, por lo demás, de resurgimiento de las derechas.

Cordero comenzó su conferencia explicando las graves carencias en materia de mercados que sufría Madrid. Los dos únicos que había habido –Mostenses y Cebada– eran muy antiguos, de 1873. Desde entonces nada se había hecho hasta ese momento, demostrando que los dos regímenes republicanos (revolucionarios, serían calificados por el orador) eran los dos únicos períodos con preocupación verdadera por desarrollar una política adecuada de abastos. El segundo punto que planteó giraba en torno a lo que consideraba un error. Las estaciones se habían levantado en la parte baja de Madrid y, por consiguiente, había que transportar las mercancías hacia el norte de la ciudad, encareciéndolas. Al haberse edificado el mercado en la parte baja de la ciudad, en las orillas del Manzanares, se había generado un grave perjuicio sanitario, porque no han podido hacerse desagües naturales. Cordero planteaba las dificultades para solucionar esta cuestión del abasto con algunas soluciones ferroviarias, pero todas ellas no aligerarían el peso que había supuesto para la economía madrileña la inversión del mercado en la parte baja de la ciudad.

Cordero veía muy injusto el sistema fiscal en relación con los mercados, ya que se pagaban los impuestos por carros, independientemente de la calidad de los productos, por lo que tributaban lo mismo las clases acomodadas, que consumían los mejores productos, que las clases más modestas, que compraban los productos de menor calidad. Cordero quería terminar con este sistema, y prometió que se haría en los próximos presupuestos si podía. Los impuestos debían pagarse en función de la calidad del producto. Cordero dio cuenta de la recaudación en el mercado desde que estaba al frente de la Delegación, además de plantear el problema del posible desabastecimiento de carne para el año próximo, lo que había motivado que el teniente de alcalde socialista diera cuenta a los poderes públicos para que tomaran medidas, frente al exceso que se había producido ese año porque, según interpretaba, los ganaderos habían enviado más reses abaratando el precio por la transformación del régimen. Por otro lado, había decaído el consumo de perdices y pichones. También explicó que, de los veinticinco productos que tenía el mercado, cinco habían subido y los demás habían tenido precios más baratos. Cordero deseaba un mayor control de los precios de venta, en una clara apuesta por la intervención pública en esta materia. Se felicitó por la eficacia del servicio de higiene, especialmente por la retirada de pescado, así como, de la vigilancia del peso del pan, una cuestión que siempre preocupó mucho a los socialistas desde principios de siglo, con más de mil multas impuestas, además de otras por adulteración de productos varios. Cordero estaba muy preocupado por el matuteo en los alrededores de Madrid; es decir, la venta ilegal de productos, por los graves riesgos sanitarios que suponía, ya que los mataderos donde se sacrificaban esas reses no contaban con los requisitos higiénicos del madrileño. El concejal socialista estaba muy interesado en mejorar la fiscalización municipal de todos los productos. Por eso se estaba construyendo el Mercado de Abastos y el de Pescados, además de dos de barrio, los de Vallehermoso y de la calle General Pardiñas. Aprovechó para censurar a los que habían ocasionado destrozos en las obras, por valor de 6000 pesetas. Manuel Cordero quería terminar con los intermediarios, y estaba diseñando una política al respecto cuando estuviera construido el nuevo Mercado.

Hemos trabajado con el número 7278 de El Socialista. Podemos consultar también el Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Como bibliografía recomendamos los trabajos de Miguel Salanova, Republicanos y Socialistas. El nacimiento de la acción política municipal en Madrid (1891-1909), Madrid, 2017; y Madrid, un laboratorio de socialismo municipal, Madrid, 2019.

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