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Palacios sin fantasmas

  • Per Alfredo Valenzuela
  • Publicat a Cultura
Interior del Palacio de las Dueñas de Sevilla uno de los 38 palacios habitados de España que han sido seleccionados por el catedrático de Historia de la Arquitectura Ignacio González-Varas para la obra "Palacios y casas señoriales de España" por su valores arquitectónicos y artísticos. EFE/Jose Manuel vidal Interior del Palacio de las Dueñas de Sevilla uno de los 38 palacios habitados de España que han sido seleccionados por el catedrático de Historia de la Arquitectura Ignacio González-Varas para la obra "Palacios y casas señoriales de España" por su valores arquitectónicos y artísticos. EFE/Jose Manuel vidal

Una selección de 38 palacios habitados, que conservan su original riqueza artística, pone de manifiesto la importancia de la arquitectura aristocrática en el patrimonio cultural español y dota a estas construcciones históricas de su verdadero sentido como "palacio" o casa habitada.

El historiador, ensayista y catedrático de historia de la Universidad de Castilla-La Mancha Ignacio González-Varas, especialista en patrimonio arquitectónico y premio de investigación Archivo Hispalense, ha efectuado esta selección de "palacios vivos" a la que la editorial Turner ha dedicado el volumen "Palacios y casas señoriales de España", en la que Andalucía es la región más representada con ocho palacios.

Sevilla cuenta en esta selección con cuatro palacios, la Casa de Pilatos, el Palacio de las Dueñas, el Palacio de los Condes de Santa Coloma y el Palacio de los Marqueses de la Motilla, mientras que Madrid está representada con tres, el Palacio de Liria, el Palacio del Marqués de Santa Cruz y el Palacio del Marqués de Mudela.

El sevillano palacio de los Marqueses de la Motilla es el edificio más joven de los seleccionados, construido en pleno siglo XX, entre 1921 y 1931, y el que ocupa la cubierta de este volumen que además de un estudio crítico e histórico es también un álbum gráfico, por el aporte fotográfico que supone, tanto actual como histórico.

Aunque el siglo XVIII es el periodo en que se construyen más palacios, otros datan de finales del XV, como el Palacio del Infantado en Guadalajara que, según González-Varas, puede ser considerado como el más importante palacio gótico de España y uno de los mejores edificios civiles de todos los tiempos.

Entre los renacentistas, González-Varas ha destacado el de Monterrey de Salamanca, el de Vela de los Cobos de Úbeda (Jaén), el de Santa Cruz del Viso del Marqués, el de Villahermosa en Pedrola (Zaragoza) y el de Medina Sidonia en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Del madrileño Palacio del Marques de Mudela destaca el autor del estudio "su conversión en sede de un banco, con la restauración del palacete decimonónico y su ampliación por Rafael Moneo y Ramón Bescós" como prueba "de que es posible lograr la conciliación y continuidad del pasado y su diálogo con el presente y su proyección hacia el futuro" integrando una "magnífica pieza de arquitectura contemporánea".

Andalucía es la región más representada en esta selección, también con palacios de Úbeda (Jaén), Córdoba, Jerez y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), seguida de Castilla-La Mancha, con cinco; Castilla y León, con cuatro; Extremadura, Galicia y País Vasco, con tres cada una; Cantabria y Cataluña dos cada una; y Navarra, Aragón, Valencia y Murcia, una cada una.

La mayoría de los palacios que "han logrado sortear los embates de la modernidad" y que han sido incluidos en esta selección "muestran aún los tres ámbitos o esferas de vida" que se corresponden con el mundo privado -gabinetes, habitaciones y zonas de servicio, entre otros-, el mundo público -salones, cámaras y galerías, entre otros- y el "mundo natural, integrado por jardines, fuentes, esculturas y "caprichos".

Según González-Varas, son palacios que son "'verdaderos' y no sólo 'verosímiles'" porque no se trata de museos o espacios puramente expositivos o "congelados" en el tiempo sino que "aúnn mantienen su condición esencial de ámbitos residenciales y privados y que, como tales, evolucionan y experimentan su propio desarrollo".

Se trata igualmente de edificios de relevancia artística y monumental que les ha hecho acreedores de la calificación de "bienes de interés cultural", de manera que comparte su función residencial con su dimensión patrimonial.

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